El hidrógeno como energía

Aunque los primeros estudios sobre el hidrógeno como fuente de energía se hicieron hace más de doscientos años, es ahora cuando los científicos e investigadores están considerando seriamente esta idea para poder frenar el abuso de los sistemas energéticos tradicionales, como el petróleo y el carbón, así como su agotamiento. El hidrógeno es el componente más abundante en el universo, de ahí que se hayan realizado tantos estudios para poder verificar la manera más productiva de aprovecharlo. Se ha conseguido que se comprima en un pequeño elemento, como una pila o célula de combustible, de tamaño menudo pero que genera una gran energía, ya que puede actuar de batería para que funcionen vehículos, como automóviles, autobuses urbanos o plantas industriales, y también baterías de teléfonos móviles.

A pesar de que el hidrógeno es el elemento que más se repite en el amplio universo, así como el más ligero y básico, es muy difícil de conseguir por sí mismo, y requiere de un cierto proceso de obtención. Hay diferentes técnicas, pero las últimas tendencias avanzan hacia una forma de generarlo de forma limpia, segura e inagotable, ya que lo que se ha venido haciendo hasta ahora es obtener hidrógeno pero a costa de la combustión de otras energías como petróleo o carbón, lo que genera contaminación y, en última instancia, el cambio climático.

Entre las formas de obtener hidrógeno, sobre todo en el ámbito industrial, contamos con el agua, gracias a la electrólisis, que separa elementos incluidos en algún compuesto gracias a la electricidad. Como fuente suele utilizarse el gas natural, que se comprime dando lugar a diferentes elementos, y tras un proceso de refrigeración y separación gaseosa, da como resultado monóxido de carbono e hidrógeno.

En cuanto a las aplicaciones de este elemento, se utiliza principalmente para la industria espacial, así como para los medios de transporte, ya que es muy útil en la propulsión de vehículos. Asimismo, puede sustituir a todo tipo de fuentes de energía, ya sean baterías, pilas o motores. De hecho, se viene utilizando desde la revolución industrial, sobre todo a principios del s. XX, debido a su ligereza y fácil manejo, en el transporte por globo aerostático y dirigible; no obstante, su uso en éstos fue decayendo, ya que es un gas altamente inflamable, lo que le hacía muy peligroso.

El uso del hidrógeno también está muy extendido en el proceso de refinación del petróleo, a través del rompimiento por hidrógeno (hydrocracking), y en el tratamiento por hidrógeno para eliminar azufre. También se utiliza gran cantidad de este elemento en la hidrogenación catalítica, para transformar los aceites insaturados de origen vegetal en grasas sólidas; la hidrogenación se aplica también a la obtención de productos químicos orgánicos. Como ya se ha señalado antes, muchas de las principales empresas automovilísticas están produciendo vehículos que incluyan el hidrógeno como principal medio de combustión (como Chrysler y Toyota), lo cual augura que, tarde o temprano, se llegará a una situación en la que el hidrógeno será la principal fuente de energía, ya que aunque su obtención a día de hoy es a través de combustibles fosilizados, en un futuro se obtendrá por medio de la fotólisis, es decir, proveniente de energías renovables e inagotables.

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