¿Hay alternativa real a los combustibles fósiles? (Parte 1)

La sociedad humana es algo líquido y cambiante, sujeto a una constante evolución y transformación que se da continuamente, en pequeños detalles, en mutaciones apenas perceptibles que se suceden día a día. Pero también cambia de forma drástica, en momentos muy puntuales, a causa de eventos y situaciones muy concretas y especiales, que la transforman por completo de un modo que marca un antes y un después.

La civilización global se aproxima a una época de cambios de gran magnitud, causada por la necesidad de sustituir el modelo energético sobre el que se ha venido desarrollando desde el advenimiento de la Revolución Industrial. Una metamorfósis drástica que va a cambiar las reglas de las relaciones económicas, políticas y culturales entre los individuos, las empresas y los Estados.

Las causas de esta necesidad de sustitución del modelo energético basado en el uso de combustibles fósiles son dos, principalmente.

El cambio climático

Según todas las asociaciones científicas de prestigio, el punto de no retorno para evitar un cambio climático está muy cerca de alcanzarse, si no es que se ha alcanzado ya. No podemos seguir quemando combustibles fósiles si no queremos que nuestro planeta se transforme en un lugar difícilmente habitable para la especie humana.

Aún y sin poderse demostrar inequívocamente que el cambio climático tiene un orígen antropogénico, las emisiones de gases de efecto invernadero son, más allá de controversias interesadas, un factor que agrava sin duda el calentamiento global, por lo que dejar de quemar combustibles fósiles debería ser una prioridad para todos aquellos que queremos evitar la destrucción de nuestro hábitat.

El pico de los combustibles fósiles

Si bien las razones expuestas en el punto anterior deberían ser argumento suficiente para reducir el uso de combustibles fósiles, por desgracia el ser humano no suele ser muy eficiente en la conservación y preservación de recursos comunales finitos, como puede ser nuestro planeta, tal y como ilustra la célebre Tragedia de los comunes (o Tragedia de los bienes comunales).

Pero es que parece que, por suerte o por desgracia, hay otra razón con mucha mayor capacidad de influencia en el devenir de los acontecimientos futuros que puede acabar de inclinar la balanza de forma ineludible. 

Cada vez se encienden más pilotos de alerta acerca del fin de los combustibles fósiles abundantes, baratos, y con un retorno energético que los haga útiles como fuente de energía. Las compañías petrolíferas y gasistas llevan ya unos cuantos años con inversiones bajo mínimos en la prospección de nuevas reservas, lo cual provoca que los descubrimientos de nuevas reservas de petróleo y gas sean cada vez más escasos, y no parece que esta tendencia vaya a ser revertida en un futuro próximo.

Los yacimientos de calidad actualmente en explotación van dejando paso a yacimientos de peor calidad, como el crudo pesado del Orinoco o las arenas bituminosas y otros petróleos no convencionales, cuya tasa de retorno energético se va reduciendo paulatinamente, haciéndolos energéticamente no viables.

La prometida revolución del fracking, fuente de otros hidrocarburos no convencionales, se está revelando como una técnica poco rentable económicamente, al decaer rápidamente el rendimiento de las explotaciones, y está dejando un reguero de empresas quebradas. Eso sin tener en cuenta los costes ecológicos del fracking, que cada vez son más tenidos en cuenta por la sociedad.

El fin de los combustibles fósiles

En conclusión, todo apunta a que en un futuro cada vez más cercano vamos a tener que dejar de usar los combustibles fósiles que nos han permitido un espectacular crecimiento económico y desarrollo humano en los últimos 200 años.

La humanidad se enfrenta al enorme reto de encontrar fuentes alternativas de energía que nos permitan suplir el declive del gas y el petróleo, así como del carbón. ¿Seremos capaces de superar el desafío?

En la segunda parte de este post analizaremos las alternativas a los combustibles fósiles y su viabilidad económica y energética. ¡No te lo pierdas!

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